Santa María, ejemplo de virtud. ¿Cómo voy en humildad?

María es modelo de virtud y de fe. Al contemplarla llevada al Cielo, podemos sentirnos invitados a seguirla, a luchar por ser humildes, reconociendo nuestros defectos, pero luchando contra ellos.

1) Para saber

En la reciente celebración de la fiesta la Asunción de la Virgen María, el Papa Francisco afirmó que Dios hace cosas grandes en el mundo con los humildes como lo hizo con la Santísima Virgen.

En su reflexión ante miles de personas en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco resaltó que “las grandes cosas que el Señor hace en el mundo con los humildes” son posibles “porque la humildad es como un vacío que deja lugar a Dios… El humilde es potente porque es humilde, no porque sea fuerte. Esta es la grandeza del humilde”, aseveró.

2) Para pensar

Cuentan la historia de una rueda a la que le faltaba un pedazo, pues habían cortado de ella un trozo triangular. La rueda quería estar completa, sin que le faltara nada, así que se fue a buscar la pieza que había perdido. Al estar incompleta solo podía rodar muy despacio, y así pudo darse cuenta de las bellas flores que había en el camino e incluso apreciar su aroma; pudo charlar también con los gusanos y establecer varios amigos. Además disfrutó de los rayos del sol y admiró el paisaje.

Buscaba por todas partes, encontró montones de piezas, pero ninguna era la que le faltaba. Hasta que un día halló una pieza que le venía perfectamente. Entonces se puso muy contenta, pues ya estaba completa, perfecta, sin que nada le faltara. Se colocó el fragmento y empezó a rodar. Volvió a ser una rueda perfecta que podía rodar con mucha rapidez. Tan rápidamente, que no veía ni olía las flores, ni contemplaba el paisaje, ni charlaba con sus amigos los gusanos e incluso era una amenaza para ellos pues podía aplastarlos.

Cuando se dio cuenta de lo diferente que parecía el mundo ahora que estaba completa y rodaba tan aprisa, se detuvo y tomó una decisión: dejó en la orilla del camino el pedazo que había encontrado y se alejó rodando feliz lentamente, disfrutando las maravillas que le ofrecía el camino.

La moraleja de este cuento, es que somos mejores cuando nos falta algo. La persona que cree tenerlo todo se vuelve soberbia y desprecia a los demás que no son como él, perfecto. En cambio, quien se sabe con defectos, sabe comprender mejor a los demás. Por ello no habrá que lamentarse por carecer de algo. Si aceptemos la imperfección como parte de nosotros, seguiremos rodando por la vida sin renunciar a disfrutarla, habremos alcanzado una integridad a la que otros solo aspiran.

El Papa nos invita a preguntarnos: “¿Cómo va mi humildad?”

3) Para vivir

María es modelo de virtud y de fe. Al contemplarla llevada al Cielo, podemos sentirnos invitados a seguirla, a luchar por ser humildes, reconociendo nuestros defectos, pero luchando contra ellos para que también un día seamos llevados al Cielo.

La Virgen María alaba a Dios al reconocer lo que Dios ha hecho en ella. María nos enseña cómo es la actitud humilde al atribuir con justicia a Dios todas las cosas buenas que tiene.

El Papa pidió a María Santísima, que lleve a nosotros, a nuestras familias, a nuestras comunidades, ese don inmenso, esa gracia única que debemos siempre pedir primero antes que las otras gracias que están en el corazón: ¡La gracia que es Jesucristo!”

 

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