La grandeza de los pequeños, ¿Cómo saber si soy humilde?

La vida del cristiano ha de ser un crecimiento, y para ello hay que llevar el estilo de vida del cristiano: “Es un estilo como el de Jesús, sustentado en la humildad”.

1)      Para saber

En la primera semana de Adviento, el Papa Francisco, durante su homilía pronunciada en la Misa, señaló que todo cristiano debe ser humilde si quiere crecer hacia la plenitud del Espíritu Santo. Ahora bien, “¿qué es ser humilde?”, se preguntó el Santo Padre. “Algunos pueden pensar que ser humilde es ser educado, cortés, cerrar os ojos cuando se reza… No, ser humilde no es eso. Entonces, ¿cómo puedo saber si soy humilde?”, insistió.

“Hay una señal para saber si tengo humildad: aceptar la humillación. La humildad sin humillación no es humildad. Humilde es aquel hombre, aquella mujer, que es capaz de soportar las humillaciones como las ha soportado Jesús, el humillado, el gran humillado”, explicó.

2)      Para pensar

Se cuenta que había un niño pastorcito que cuidaba sus ovejas en el campo. El niño era piadoso y se había hecho el mismo un rosario con una cuerda a la que le había hecho diez nudos para las avemarías, y así rezaba mientras sus ovejas pastaban. En eso pasó un señor, el cual vivía alejado de Dios. Tenía tan poca fe, que casi desaparecía. Al ver al niño que el niño rezaba se acercó para cuestionarlo. El pastorcito lo saludó amablemente. El señor, en un tono medio burlón y con un tufillo de orgullo le hizo una propuesta al niño: “Mira, te daré una manzana si me dices dónde está el Dios al que le rezas”. El niño se desconcertó, pero se puso a pensar y se le iluminó el rostro y contestó: “Mire señor, yo le doy dos manzanas si me dice dónde no está Dios”. 

El señor se retiró humillado, reconociendo que el niño sabía más que él.

Hay un pasaje en el Evangelio donde el Señor da gracias a Dios Padre por revelárseles a los pequeños y humildes. Una condición para abrirse a los misterios divinos es tener un corazón humilde. Pensemos qué tan abierto tenemos el corazón.

3)      Para vivir

Cada cristiano, dice el Papa, es “como un pequeño brote donde se posará el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia… De la pequeñez se crece a la plenitud del Espíritu. Esta es la vida del cristiano… Es preciso ser conscientes de que cada uno de nosotros es un brote de aquella raíz que debe crecer. La misión del cristiano será custodiar ese brote que crece en nosotros, custodiar el Espíritu”.

La vida del cristiano ha de ser un crecimiento, y para ello hay que llevar el estilo de vida del cristiano: “Es un estilo como el de Jesús, sustentado en la humildad”, dice el Papa.

El Pontífice finalizó su homilía pidiendo “que el Señor nos de esta grandeza de custodiar lo pequeño hacia la plenitud del Espíritu. No olvidéis las raíces y aceptad las humillaciones”.

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