Frente a la ambición tecnológica, el verdadero progreso humano exige disciplina y gracia. La excelencia se forja en valores y la plenitud en la fe en Cristo.
La columna destaca ejemplos de personas que, desde el perdón, servicio y perseverancia, muestran cómo la dignidad humana puede transformar la historia y mantener esperanza.
La inteligencia artificial puede hacer cosas extraordinarias, pero no debemos confundir su capacidad con la inteligencia humana. Una máquina procesa datos; el ser humano vive experiencias, ama, decide, perdona, establece relaciones y tiene conciencia moral. La tecnología debe estar al servicio de la persona, no sustituir su dignidad.

Sínodo Familia

Vaticano

En audiencia a los participantes en el primer congreso “La dignidad del menor en el mundo digital”, promovido y organizado por el Centro para la protección del menor, el Papa ofreció un mensaje alertando sobre la pornografía en redes sociales.

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