
Para ser perfectos… “Alegraos y regocijaos”
Jesús invita a alegrarse en el caso de padecer por Él, “porque vuestra recompensa será abundante en los cielos”.
Jesús invita a alegrarse en el caso de padecer por Él, “porque vuestra recompensa será abundante en los cielos”.
¿Cómo es posible que a cada momento vivamos con “el Jesús en la boca”, amenazados por la suma de todos los miedos, por el temor de un conflicto mundial, por la posibilidad de una guerra nuclear?